• Molestias de tipo gripal.
• Fiebre.
• Náuseas.
• Vómitos.
• Diarrea.
• Pérdida del apetito.
• Dolor abdominal y cansancio.
En algunos casos de hepatitis B, dolores articulares y prurito.
Debido al mal funcionamiento del hígado, que va acumulando pigmento biliar o bilirrubina, al cabo de una semana se observa que la piel y el blanco de los ojos se ponen de color amarillento la orina, oscura las heces de color claro.
Los niños que contraen la hepatitis de tipo A muestran síntomas más ligeros; los que padecen la hepatitis de tipo B o C pueden o no manifestar síntomas.
Tratamiento de la hepatitis
El médico confirmará el diagnóstico mediante un análisis de sangre y la palpación del hígado en la consulta médica. Generalmente, el paciente tiene el hígado inflamado y sensible al tacto.
No existe un tratamiento específico para curar esta enfermedad. El especialista recomendará reposo y dieta liviana, pero no escasa. Tal vez recete algún medicamento para mitigar los síntomas, como la fiebre o los dolores en general, pero siempre y cuando no afecten al hígado.
Un paciente con hepatitis vírica aguda suele recuperarse en 4 u 8 semanas.
Sólo en casos muy graves se requiere hospitalización.
Recomendaciones para la hepatitis
• Vacune a su hijo y a todos los integrantes de la familia.
• Si el niño contrajo la enfermedad, debe evitar compartir vasos u otros utensilios, como cubiertos y cepillos de dientes. Cambie las toallas y sábanas con asiduidad.
• Es importante fomentar hábitos de higiene, como lavarse las manos cada vez que va al baño o regresa de la calle.
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